Soneto

Soneto

Soy esto sólo, un grito que se ordena para cantarte a ti recién venida, un ala inesperada y decidida que roza en esa piel, en esa arena

de tus hombros, y ciega se encadena al brillo de tu pelo, donde anida la nieve más alzada y escogida de tu frente: la sien o la azucena.

Y nada más y nada menos, eso que a tanta luz responde, a gracias tantas que el aire lo resuelve en un murmullo;

un momento de ardor, un libre beso, una ceniza ya que tú levantas de un fuego más antiguo que este tuyo.