Una pobre conciencia

Una pobre conciencia

A Bernardo Ortiz de Montellano

Un anciano consume su tabaco en la vieja cachimba de nogal. La tarde es solamente un cielo opaco y el recuerdo amarillo de un rosal.

El anciano dormita… Es tan triste la tarde para ver un reloj descompuesto, y la infinita crueldad de un calendario con la fecha de ayer.

Y silencio, un silencio propicio para rememorar cómo canta una boca la lectura de la antigua conseja familiar.

En el fino paisaje se depura una tristeza del atardecer, y el reloj descompuesto parece una dolida conciencia de caoba en la pared.

Una pobre conciencia, cuya charla con la vieja cachimba de nogal es el agrio murmullo de un postigo y el recuerdo amarillo del rosal.