«No quiero que pienses», dices Tú sabes que sólo en ello puedo pensar. Pasarán los días, las noches. Tiempos vendrán sin nosotros. soles brillarán en cielos nuevos. Ecos de campana harán más misterioso el silencio. («No quiero que pienses».) Yo seguiré pensando en ello.
Quisiera hablarte de hermosas fábulas, de pensamientos luminosos, de jornadas soñadas, de flores, vientos, caricias, ternuras, gracias, secretos; pero en la boca me nacen palabras de fuego. Como llamas silenciosas me abrasan por dentro.
Debiera decirte «amor», «fantasía», «sueño».
Yo sólo pregunto cómo fue posible aquello. Seguiría, paso a paso, la huella de tu andar. Dentro de tu vida escondería la vida que muero.
«No quiero que pienses». Yo digo que no pienso en ello. (Cómo podría olvidarlo sin haberme muerto.)
De “Con las piedras, con el viento” 1950