Por primera vez, o por última, soy libre…
Arbustos con espuelas de marfil. Rocas oxidadas. El otoño pliega sus tonos frente al crujido de las olas. Por primera vez, o por última.
Las gaviotas tocan sus oboes de tormenta. Unos dedos verdes hunden la luna en luz marina, la tienden al pie del silencio. Se ha desnudado una mujer y muestra sus luces mellizas; al huir, dispersa su paso luminosa arena de estrellas. Por primera vez, o por última.
Tijeras de oro en el poniente. Se enciende un violín ruiseñor en el esqueleto del mar. Garras de nubes estrangulan el azul, y lo hacen gemir. Ojos fijos en su tesoro, presente inmóvil -sin recuerdos, sin propósitos-, soy ahora. todo está sometido a un orden que yo no entiendo. Pero embarco en la nave, y el marinero me dirá su cantar, más tarde, desde el éxtasis…
Por primera, o por única vez, soy libre.
De “Libro de las alucinaciones” 1964