Salió desnuda el alma a quemarse en la hoguera. ¡Qué claras dan la sombra las estrellas! Se enredaba la noche azul, entre las piernas. Ocultas en los chopos bailaban las doncellas. ¡Qué anunciación, qué víspera de deshojar las nieblas de dos en dos. Las brisas de tres en tres! Estrellas, ¡Qué claras dan la sombra las estrellas!
De “Prehistoria literaria” 1936-1944