No quiero que desgranes tu pasado en mis manos, porque sólo el presente ofrece carne viva. Sería, recordar, sentir dolores de otros doliendo en nuestras vidas.
Serenidad. Se siente el otoño en el alma caer, con la tristeza de su razón cumplida. A qué mirar adentro, a la espalda, pensar en la luz que declina.
Quisiera preguntarte; pero yo me someto. Contengo la pregunta con la mano en la herida. No quiero que desgranes tu pasado, que tornes a lo que no se olvida.
De “Libro de las alucinaciones” 1964