Si soñaras siempre, si amaras olvidándote, abandonándote…
Pensaría por ti las cosas dejando que me las soñases. Con mi velar y tu soñar el camino sería fácil. Yo daría los nombres justos a los sueños que deshojases. Encontraría para ellos la voz que los encadenase, la forma exacta, la palabra que los llena de claridades. Me acercaría hasta ti como si fueses una orilla madre.
Y qué descanso dar al alma sombras que el alma apenas sabe. Yo no diría de ti: era blanca y hermosa y joven y ágil; tenía bellos ojos tristes abiertos sólo a realidades Yo diría de ti: es mi fresca raíz que de los sueños nace, la música de mis palabras, el hondo canto inexplicable, la prodigiosa primavera que en las hojas recientes arde, el corazón caliente que ama olvidándose, abandonándose.
Tú lo sabrás un día. Entonces será demasiado tarde.
De “Alegría” 1947