Sólo materia de sombras, criaturas de la noche, nubes espectrales, seres dolorosamente informes,
visiones o pesadillas llegadas no sé de dónde, ráfagas resucitadas que fueron mujeres y hombres,
que tuvieron carne y sueños donde anidaban los soles y ahora son sólo penumbra, ríos de negros acordes,
tristezas desenterradas, pesadillas o visiones, llamando siempre a la puerta de quienes no los conocen.
De “Cuaderno de Nueva York” 1998