Vida

Vida

A Paula Romero

Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!» Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!» Ahora sé que la nada lo era todo. y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada. (Era ilusión lo que creía todo y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada si más nada será, después de todo, después de tanto todo para nada.

De “Cuaderno de Nueva York” 1998