Idilio IV - Delirios de la desconfianza

Idilio IV - Delirios de la desconfianza

Osé y temí; y en este desvarío por la alta frente de un escollo pardo del precipicio donde no me guardo sigo la senda, preso el albedrío con pie dudoso y tardo. Nuevo ardor me arrebata el pensamiento; discurro por el yermo con pie errante; la actividad de un fuego penetrante; ni la inquietud que en mi interior sïento, huyen de mí un instante; por el hondo distrito y dilatado del corazón en fuego enardecido se explayó el gran raudal de mi gemido y la dulce memoria de mi amado hundió en eterno olvido. Soy ruinas toda, y toda soy destrozos, escándalo funesto y escarmiento a los tristes amantes, que sin tiento levantaron de lágrimas sus gozos, gozos de inútil viento. Los que en la primavera de sus días temieron el desdén de sus amores, envidien el tesón de mis dolores, y fuego aprendan de las ansias mías los finos amadores.