Una tediosa adolescencia en una isla tropical.
Sólo recuerdo una mesa unos padres a la mesa una hermana: suma de millares de días con sus mediodías (a la una de la tarde, el almuerzo).
¿Qué vestían mis padres; quiénes eran? No recuerdo uno solo de los vestidos de mi hermana (¿en qué pensaba?). ¿Y la mesa; y la mesa?
Bosques barnices entalladuras (incontables formas geométricas): una penumbra inabarcable ocupa el espacio de una mesa de comedor.
Siete años todos los días treinta minutos la hora del almuerzo (cuatro) personajes, a una mesa: mi hermana es de terebinto mis padres rombos dando vueltas sobre un vértice (mudo) de caoba: y yo miro y yo miro una pupila negra una pupila roja (veo) el ojo de ébano del padre el ojo de pino rojo de la madre cruzarse en la superficie de un espejo, al fondo: salimos en silencio, del comedor. A los pulidos círculos concéntricos de una madera preciosa (lisa) (lisa) a la incorpórea superposición de cuatro figuras tras las dos ventanas, de ajimez.