Rueda el cielo

Rueda el cielo

-que no concuerde…

Rueda el cielo -que no concuerde su intento y el grácil tiempo- a recorrer la posesión del clavel sobre la nuca más fría de ese alto imperio de siglos. Rueda el cielo -el aliento le corona de agua mansa en palacios silenciosos sobre el río a decir su imagen clara. Su imagen clara.

Va el cielo a presumir -los mastines desvelados contra el viento- de un aroma aconsejado. Rueda el cielo sobre ese aroma agolpado en las ventanas, como una oscura potencia desviada a nuevas tierras. Rueda el cielo sobre la extraña flor de este cielo, de esta flor, única cárcel: corona sin ruido.