Una dura raigambre de alto helecho he elegido por tumba prematura en esta soledad de arena oscura donde gime la sangre de mi pecho.
Lejos está el amor. Aquí cosecho un bronco sol para mi sepultura. Aquí crece mejor la quemadura que quiero para el fondo de mi pecho.
Todo ese inmenso mar no bastaría para volver la vida y la mirada a esta osamenta gris, a este esqueleto.
Hace tiempo que amó. Ya no sabría dar su ofrenda al amor, su calcinada sangre, su corazón lejano y quieto.