Ahora soy más feliz. ¿Importa eso? Sé que mientras te quise estuve vivo. “Rosele, meine Rosele…” En sueños todavía sigo pronunciando tu nombre, la única oración que no he olvidado. Ya sé que ahora eres dichosa como nunca lo fuiste conmigo. Yo también soy feliz. ¿No te lo dije? Se acabaron los bruscos viajes al hospital, los juegos con la muerte sólo para saber si aún me querías. Todo pasó, ya nada importa nada. No es tan difícil el juego de la vida cuando se aprenden unas pocas reglas. Yo las aprendí tarde, pero bien. Ahora soy feliz como nunca lo he sido. Pero déjame confesarte un secreto: en sueños todavía vuelvo a ver tu rubio pelo iluminando el día.
De “Principios y finales” 1997