Nacimiento

Nacimiento

Ha llegado la noche para todos: yo reclino la frente en esta piedra, donde los siglos ciegamente pasan, mientras fulgen, arriba, las estrellas.

Entre duros peñascos me arregazan los brazos maternales de la tierra. Soy un hombre desnudo. Hoy he nacido, como una larga luz, en su corteza.

Ni me muero, ni sueño. Abro los ojos y extendiendo mis manos verdaderas toco el origen de mi ser humano, el vientre elemental que me naciera.

Y, en la frente, la roca, su llamada, la vida en destrucción que, ardiendo, espera la voz de Dios, que sobre el mundo clama y se rompe, temblando, en las estrellas.