Te busco

Te busco

Déjame que, tendido en esta noche, avance, como un río entre la niebla, hasta llegar a Ti, Dios de los hombres, donde las almas de los muertos velan.

Los cuerpos de los tristes que cayeron, helados y terribles, me rodean; como muros, encauzan mis orillas, pero tengo desiertas mis riberas.

Yo no sé dónde estás, pero te busco; en la noche te busco y mi alma sueña. Por los que ya no están, sé que Tú existes y por ellos mis aguas te desean.

Y sé que, como un mar, a todos bañas; que las almas de todos Tú reflejas, y que a Ti llegaré cuando mis aguas den al mar tus aguas verdaderas.