Hay versos que guardaron la nostalgia de hermosos cuerpos que abracé otro tiempo y que aún avivan la memoria, inerme, de muchos besos y de algunos nombres.
En otros aún resuenan las semillas, las cuentas del azar que fue mi vida y dejan sus sonidos en la mente, las huellas de aquel paso de la gloria.
Palabras son, pero que así me llevan de nuevo hasta tus manos o tus labios, de nuevo a tu cintura en donde siguen mis sueños aferrándose, ya en vano…
Sonajas venturosas de los versos: vibrad ahora y espantad la cuitas; traedme hasta esta esquina de mi casa el sol, el son de aquellos días celestes.