Fábula

Fábula

Del mar, en los adentros, donde las aguas refulgentes, aún cálidas, espejean por el astro más bello que conozco, vide aquella barcaza donde los dos se amaban, y cómo discurría lentamente. Ella volcaba todo su candor y con júbilo era un ovillo hermoso prendido a su cintura. Su larga cabellera se derramó en el agua y sus brazos oscuros se alzaban oferentes. Un tiempo los estuve observando, hasta que mis ojos se abrasaron.