Jamás la vida breve

Jamás la vida breve

Jamás la vida breve abrió para tus plantas sus hojas grandes, ni sus rojas flores; ni derramó en tus días sus perfumes extraños. Jamás te dio una luz, una esperanza de alas, ni te llevó hasta aquellas heredades ignotas en las que el mundo adquiere rostros desconocidos.

No te dieron talentos en el torvo reparto, cuando las manos, juntas, suplicaban al amo. Algunos consiguieron llenarlas de promesa, pero tú regresabas con las tuyas vacías.

Por eso ahora retornas a la casa sin alma, vacía como tus manos, a esperar que el destino te confunda en su niebla.