Miniatura del beso en Candolim

Miniatura del beso en Candolim

Al despertarme beso los labios de mi amada, que saben a mango y a miedo. Y me tranquilizo. Tiene la piel suave como un amanecer y lleva en sus tobillos las ajorcas de plata que tintinean en mi lecho y envidian mis hermanas. En la noche repleta de espejuelos brillantes como los de su falda del Rajasthán, la beso dulcemente en los labios y acaricio su frente con mis dedos para entender sus sueños.