Ofrenda

Ofrenda

Hubo una flor, un lecho donde aprendiste pronto la sombra del deseo, la juventud de un cuerpo vencido como nave, la soledad que el alma dejaba en otra frente.

Hubo como una música saltando de los labios, como una espina en sangre, clavada a tu memoria.

Y hubo un amor, un cáliz, una celeste huída hacia donde los cuerpos encontrarán el goce, o la creciente y fija lentitud de la ofrenda.