La imposible belleza de ese perfil me tienta, las luces de la noche dando brillo a sus ojos, la hermosura y el vértigo, la espiral que me acerca los labios deseosos y el amor y su niebla.
Ojos desconocidos que tanto me conocen; labios que besarán los labios de la dicha: distancia que no empuja, que conduele o desvive al pecho que se altera junto a un pecho que vibra.
La noche nos embriaga de su antiguo perfume, y un perfil, ese enigma, convida a su lisonja; la caricia es de pronto quemazón, nube, lumbre y es su piel esa noche lasciva y peligrosa.
Qué sueño, qué sonrisa, qué misterio, qué mano roza mi frente ahora sin saber lo que piensa, hoy que la noche es bosque de súbito y de sombra y un perfil imposible de belleza me tienta.