Barranquilla la nuit

Barranquilla la nuit

Cuerpo inclemente, circundado por un vaho de frutas, desguazándose en la tórrida herrumbre portuaria, ¿no eran los labios como orquídeas mojadas de guarapo, no tenían los ojos mandamientos de cocuyos y allí se enmarañaban la excitación y la indolencia?

Mórbida efigie de esmeralda y musgo, entrechocan sus pechos entre la mayestática cochambre de la noche.

Desnuda antes que alerta y disponible, desnuda nada más, desmemoriada sobre un cuero de res, el vientre húmedo de salitre y en el cuello el amuleto pendular de un dado cuyo rigor jamás aboliría los tercos mestizajes del azar.

Rauda la carne y prieta como un sesgo de iguana, surca los fosos coloniales, deposita en las inmediaciones del marasmo una aromática cadencia a maraca y sudor y marigüana, mientras cumple el amor su ciclo de putrefacta lozanía en el nocturno ritual del trópico.