_-¿Y tú quién eres? -La Ocasión poderosa Posidipo
Raya algún destello histórico allá entre las lobregueces del siglo Edward Gibbon
Para Evelyne Sinnassamy y Michael Nerlich_
No existían. He aquí un producto del siglo XX en sus finales. Genuino:
Esta criatura, aún ni siquiera adolescente, vestida y maquillada como puta, exhibiendo (ignoro si sintiendo) lumbre de furia sensual, fantástica, letal.
Esas piernas, ese culo, ese cuerpo moldeado por la lycra, no Son ya piernas, culo, cuerpo, -como no lo es esa mirada pervertida- capaces de una devastación normal. Esos ojos, esa boca, ese rostro con ese maquillaje, es otra dimensión de la belleza y la sensualidad que controlábamos.
Mientras tú aún estás pensando en Lampedusa, el Rey Anuro, o en el Ramayana o en Rimbaud, o dándole vueltas a la Guerra de los Treinta Años, o qué sé yo, pensando aún que nuestras vidas son esos ríos, según Manrique, que van al mar / morir,
este Ser de la Noche, bizarre déité como diría el disipado Baudelaire, ha descubierto que ni Gatopardos ni Wallenstein, ni siquiera el mar/morir. Sino que todo es, simplemente, una molestia, y que toda molestia ha de evitarse. La televisión, y en el colegio, y en su familia, ha aprendido que el mundo es suyo.
Y ah, cómo retoza, cómo brilla, fantástica, a las luces de este bar, qué hermoso es ese rostro sin destino, excitante, cómo mastica nuestras entrañas, ese juguillo que le resbala por la comisura de los labios…
Por fin, la quintaesencia de la sonrisa de la Esfinge, morfina de la desesperación, que bailará, llamándonos más allá de la cenizas, las ruinas, los despojos,
por fin, la dulce mano que sostendrá, arrancado del cadáver, el corazón aún latiendo del Horror.