_En medio de tantos desórdenes siempre reinó una alegría que los hizo menos funestos Voltaire
Para Hélene y Bobo Ferruzzi_
Este pasador… En el oro más fino cincelado. Cuántas veces dedos anhelantes lo habrán apartado para que una melena oliendo a mujer cayese abandonada sobre unos hombros mórbidos. Ahora, muerto en esta vitrina, parece reírse de nosotros, reprocharnos que seamos capaces de pasar el tiempo admirándolo. «No soy nada -nos dice-, sólo un objeto para sujetar el pelo. Soy hermoso porque cuando alguien me hizo era impensable no modelar belleza. Pero sólo existo cuando brillo allí para donde fui concebido, no en el acabamiento de esta veneración mediocre, sino sobre un rostro hermoso y moreno».