El baño de las ninfas

El baño de las ninfas

Baña el Euxino un bosque de agrios arbustos lleno; sobre la fuente un negro laurel la copa inclina, y la Ninfa, sonriente, que a sus ramas se empina huélla, tímida, el agua del arroyo sereno.

Otras, de un salto, se hunden en loco desenfreno al oir la llamada de una oculta bocina, y en las aguas movibles a menudo germina un torso un claro bucle, o la rosa de un seno.

Alborozo divino las florestas asombra. Mas de pronto dos ojos iluminan la sombra. ¡EISátiro! Y al eco de su gárrulo sistro

Huyen todas. Asi, si un cuervo grazna airado, en las ondas del río locamente nevado se esparce la bandada de cisnes del Caístro.

Versión de Otto de Greiff