Marcha fúnebre de una marionette

Marcha fúnebre de una marionette

Suena trompa del infante con aguda melodía… la farándula ha llegado de la reina Fantasía; y en las luces otoñales se levanta plañidera la carroza delantera. Pasan luego, a la sordina, peregrinos y lacayos y con sus caparazones los acéfalos caballos; va en azul melancolía la muñeca. ¡No hagáis ruido!; se diría, se diría que la pobre se ha dormido. Vienen túmidos y erguidos palaciegos borgoñones y los siguen arlequines con estrechos pantalones. Ya monótona en litera va la reina de madera; y Paquita siente anhelo de reír y de bailar, flotó breve la cadencia de la murria y la añoranza; suena el pífano campestre con los aires de la danza. ¡Pobre, pobre marionette que la van a sepultar! Con silente poesía va un grotesco Rey de Hungría y lo siguen los alanos; así toda la jauría con los viejos cortesanos. Y en tristor a la distancia vuelan goces de la infancia, los amores incipientes, los que nunca han de durar. ¡Pobrecita la muñeca que la van a sepultar! Melancólico un zorcico se prolonga en la mañana, la penumbra se difunde por el monte y la llanura, marionette deliciosa va a llegar a la temprana sepultura. En la trocha aúlla el lobo cuando gime el melodioso paro bobo. Tembló el cuerno de la infancia con aguda melodía y la dicha tempranera a la tumba llega ahora con funesta poesía y Paquita danza y llora.