Para hablar no te quiero. Tengo amigos para tratar de cosas que me inquietan y ahondar en las ideas que me importan.
Y no nos condiciona nunca el sexo. Nos lo pasamos bien. Y «Adiós». Y «Hasta otra». Contigo es diferente. Lo que cuentas no me interesa nada en absoluto.
Y he de escuchar, no obstante, atentamente y ocultar mi fastidio a tus palabras. Porque sino te niegas a mi amor.
Y cuando a mí se ciñe tu figura grácil y delicada voy perdido.
Pues al sentir tu cuerpo a mí abrazado nada tiene interés que tú no seas. Y yo ya no soy mío, sino tuyo.
Y así debo evitar en nuestra charla lo trascendente; reír tus tontas gracias, acusarme de estar equivocado… Entonces sí que accedes a mi amor.
De no mediar el sexo y ser tan bella te hallara aborrecible y despreciable. O serías perfecta si no hablaras. * * *