Es un hermoso cuerpo ese que viene hacia mí. Se detiene. Y me sonríe.
Qué bella esa sonrisa roja y húmeda que se abre, como un sexo a mí ofrecido, para preguntar algo que no entiendo.
Miro sus ojos claros. Pienso, mientras, que su maravilloso cuerpo late junto a mí. Están sus senos cercanísimos a mi pecho y el vello en su entrepierna.
Se apretará, oprimido por las bragas, que adivino adorables y minúsculas. Y como un ruiseñor sonidos dulces gorjea su garganta a mis oídos.
Ese increíble cuerpo habla conmigo. Le respondo: «No sé». Se aparta el cuerpo y veo que se alejan las caderas.
más perfectas de todo el universo. He aprender inglés. Ahorita mismo. * * *