Estoy muy satisfecho de mí mismo. Yo era un ser seco, huraño y solitario que envidiaba a los otros su alegría.
Pero rectifiqué. Me costó mucho adquirir compañía y cara alegre. Y así he gustado aquellos dulces bienes que envidiaba a los otros: amistad, mujer, hijos y el éxito en los negocios.
Uno llega a obtener lo que desea si de veras se esfuerza en conseguirlo. La insistencia es la clave del acierto.
La piedra que se encima persistente sobre sus compañeras de sendero, logrará que tropiece alguien en ella.
Estoy muy satisfecho de mí mismo pues sé rectificar. Y comprobado que amigos, mujer, hijos y negocios siempre me molestaban y agobiaban, los dejé sin aviso y sin reparos.
Y he vuelto con alivio a mi yo joven, a mi ser seco, huraño y solitario. Y estoy muy satisfecho de mí mismo. * * *