Dicen que arrodillarse es humillante.
Que es esta posición la del vencido, del sumiso, del vil, del que renuncia a la última esperanza de salvarse.
Que estar arrodillado en una calle, en un templo o salón, afrenta incluso a aquel que lo contempla y no lo impide.
Como afrenta una bomba que no estalla a quien confiaba actuara su explosivo.
Sí. Es innoble actitud arrodillarse delante de otro ser, cuando el sujeto es pasivo. Mas no si éste es activo.
Porque hay una excepción en que es victoria, gozo y satisfacción esta postura: cuando el sexo la exige ansiosamente.
Entonces es divino arrodillarse. * * *
Plaça de Blasco de Garay
Mi casa necesita una mujer que llene de canciones sus paredes y complete mi cama por la noche.
Un cuerpo que discurra en torno mío. Una voz que responda si digo algo.
Yo no tengo el dinero de los otros; no sé tampoco hablar como los otros, ni tengo la apostura de los otros.
Por eso necesito una mujer que oculte mi tristeza entre sus brazos.