West 32nd Street

West 32nd Street

No quiso comprender que había acabado. Se cansa hasta la rosa de ser rosa. Se cansa la botella de su vino.

Esperaba en la calle cada noche que saliese al balcón y la llamase. Entonces traje a casa otra mujer.

La sacaron del río un mediodía cuando el sol sudoroso caminaba pegándose a la sombra de las casas.

Tumbado en la colina vi su entierro. Y me sentí tan leve y descansado como esa nube ociosa de la tarde. * * *