La pareja perfecta es uno solo haciéndose el amor. Ninguna chica conoce el cuerpo mío cual yo mismo y, por tanto, es más sabia mi destreza.
Qué suave recorrido placentero por las zonas sensibles de mi físico. Qué mano que no es mía ni es ajena sino que es tacto, roce, soplo angélico.
Qué en su justo momento el adentrarme en la medida exacta de mis límites. Anchura o estrechez, cuanto me plazca, consigo en el instante apetecido.
Qué variación inmensa obtengo estando conmigo mismo, amando incluso a aquellas que niéganme el contacto. A todas cuantas me venga en gana entonces disfrutarlas.
La pareja perfecta es uno a solas haciéndose el amor. En ambos sexos. Resulta incomprensible esa obsesión que nos lleva al amor en compañía. * * *