En cada llamarada llama un hada las cosas por su nombre: león al que lee mucho tartamudo al goloso de silencio higuera a un fuego verde cuyos hijos son blandos dulces nudos de luz
el hada inmóvil me llama perverso me recita: la pantera era pan que se comió al hambriento la rosa risa de olor o loor callado
que el hada pálida abra cada palabra como la nuez que no es me dé a sufrir su fruto a comer comas y ya sólo sintaxis sin amigos sin señas sin dinero me conceda el poema