El gozo del mundo se entra dentro de mi corazón. ¡Estrecho gozo el que cabe en tan estrecha mansión!.
El gozo que entra en nosotros: gozo es de mal gozador.
Quiero un gozo que me envuelva porque él me sea mayor.
¿Qué gozo será el que traiga tanta anchura y tanto sol?.
Dios le dijo al siervo fiel: “Entra en el gozo de Dios”…
¡No gozos que entren en mí: quiero un gozo en que entre yo!