La lluvia

La lluvia

Cae la lluvia suavemente con un susurro tierno y claro, y el corazón se va durmiendo por el rumor acompañado.

La lluvia trae muchas cosas que ya teníamos olvidadas: viejos jardines a lo lejos desde balcones de la infancia.

Antiguas voces que se fueron, músicas lentas y remotas y unos instantes de amor pleno bajo otra lluvia melancólica.

Llueve en ventanas y azoteas, sobre los árboles y el campo; llueve también sobre mis penas y los recuerdos más lejanos.

Es bendición sobre la tierra, amor de Dios en la campiña. La lluvia es una compañera que da ternuras infinitas.

Brillan las hojas, y en el aire hay una pálida dulzura. Llueve en el mundo. Llueve, llueve. Cae la caricia de la lluvia.

Se oyen dianas de otros tiempos, pregones cálidos de antaño, canciones de mujeres muertas, lento mugir de toros bravos.

Acordeones en el puerto, tristes sirenas de navíos y cascabeles en el alba por carreteras con rocío.

Cae la lluvia suavemente y la memoria se despierta y largamente se respira el lento efluvio de la tierra.

Y hay naranjales en los ojos y un ancho mar junto a las manos y una tranquila soledad en un paisaje ilimitado.

Risas amigas acompañan sin ruido al alma que está muda. Como una bella enamorada llega a mí, trémula, la lluvia.