Todo os lo dejaré cuando me muera; las rosas que yo solo comprendía, mi aire, mi cielo y luz, mi noche y día mi asombro de existir, mi vida entera.
Y pues completa dárosla quisiera, tomad también la gota de armonía que a ese mundo he añadido mi poesía con su revelación en mi manera.
…Pero sé que aunque os deje voz y trino me llevaré al silencio eterno, muerto, este modo de ver que me arrebata,
este mundo inefable que adivino, esta revelación que nunca acierto a expresar, que me aprieta y que me mata.
Publicado en Garcilaso, noviembre 7 de 1943