X - El alma trémula y sola...

X - El alma trémula y sola…

El alma trémula y sola Padece al anochecer: Hay baile; vamos a ver La bailarina española

Han hecho bien en quitar El banderín de la acera; Porque si está la bandera, No sé, yo no puedo entrar.

Ya llega la bailarina: Soberbia y pálida llega: ¿Cómo dicen que es gallega? Pues dicen mal: es divina.

Lleva un sombrero torero Y una capa carmesí: ¡Lo mismo que un alelí Que se pusiese un sombrero!

Se ve, de paso, la ceja, Ceja de mora traidora: Y la mirada, de mora: Y como nieve la oreja.

Preludian, bajan la luz Y sale en bata y mantón, La virgen de la Asunción Bailando un baile andaluz.

Alza, retando, la frente; Crúzase al hombro la manta: En arco el brazo levanta: Mueve despacio el pie ardiente.

Repica con los tacones El tablado zalamera, Como si la tabla fuera Tablado de corazones.

Y va el convite creciendo En las llamas de los ojos, Y el manto de flecos rojos Se va en el aire meciendo.

Súbito, de un salto arranca: Húrtase, se quiebra, gira: Abre en dos la cachemira, Ofrece la bata blanca.

Han hecho bien en quitar El banderín de la acera; Porque si está la bandera, No sé, yo no puedo entrar.

Ya llega la bailarina: Soberbia y pálida llega: ¿Cómo dicen que es gallega? Pues dicen mal: es divina.

Lleva un sombrero torero Y una capa carmesí: ¡Lo mismo que un alelí Que se pusiese un sombrero!

Se ve, de paso, la ceja, Ceja de mora traidora: Y la mirada, de mora: Y como nieve la oreja.

Preludian, bajan la luz Y sale en bata y mantón, La virgen de la Asunción Bailando un baile andaluz.

Alza, retando, la frente; Crúzase al hombro la manta: En arco el brazo levanta: Mueve despacio el pie ardiente.

Repica con los tacones El tablado zalamera, Como si la tabla fuera Tablado de corazones.

Y va el convite creciendo En las llamas de los ojos, Y el manto de flecos rojos Se va en el aire meciendo.

Súbito, de un salto arranca: Húrtase, se quiebra, gira: Abre en dos la cachemira, Ofrece la bata blanca.

El cuerpo cede y ondea; La boca abierta provoca; Es una rosa la boca: Lentamente taconea.

Recoge, de un débil giro, El manto de flecos rojos: Se va, cerrando los ojos, Se va, como en un suspiro…

Baila muy bien la española; Es blanco y rojo el mantón: ¡Vuelve, fosca, a su rincón El alma trémula y sola!