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libre ya de la ley y del instinto, un charco de agua clara me detuvo. Mojo el dedo cordial trazando un círculo y su humedad al paladar le encasca. 2
entraña error. Mas los andrajos, horca, palio y cruz no morián por este llanto. Mejor, fulgir a solas y rezar en balde. ¿Como el topo? Así; dueño de la penumbra y de su asfixia. Hablando por hablar. A ciegas. Ojo del corazón, quema el paisaje.
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Esclavos somos de raíz. Rosa hedionda, zozobra y estupor de la mordaz melancolía. A la fosa nasal llama la Historia con sus inciensos categóricos. Corre el verso al runrrún del sacrificio, de mar a mar y seductor. ¡Musa servil! Sobre tu altar, un huracán de esperma.
Murmullo de otra luz será tu fe. Aléjate de la espresión forzada o del silencio amilanado. Oye tan sólo la armonía neutra de lo indeciso e indomable. Deja abierta la puerta más sumisa. Esa ignorancia zumbará en tu oreja. Fraternalmente. 5
y, en un doble ademán de supresión, rompe la flecha y borra el blanco, ciérrase luego sobre el gran reloj, sangra y se ofrece al vilipendio abyecto, nada esperes que iguale esta pasión, Teoría. A todo lo dás diles que bueno.