que el corazón es el freno de la quimera. Todo secreto proporciona un disfraz. Latir de indiferencia nos predispone a la mentira. Bajo esa incertidumbre, contemplamos la huella del eclipse lunar: lábil azar, trastocado en dicha puntual y párvula. ¿Premio o castigo? Incorruptible privilegio, la duda. Aunque dicen también que el corazón es la espuela de la cordura. Poco importa el decir cuando no calla a la larga…