Las mariscadoras

Las mariscadoras

Al amanecer una decena de muchachas, como en un mito, entran algunos palmos en el mar tranquilo.

Visten un traje negro y buscan entre las piedras los cangrejos y las conchas que ha dejado la marea alta.

Una roca oscura se confunde con ellas. Sólo asoma hierática, con el agua baja. Si respirara el aire salino de las muchachas reiría con ellas que se lanzan cangrejos y comen almejas crudas. Las muchachas ignoran que esa alegría vibrátil es su victoriosa debilidad. Cuando la marea suba huirán del avance de las aguas, la roca no. Ella será la hermana severa que increíblemente pasa la noche bajo el agua. Mañana volverá a emerger con la cabellera de rizadas algas y el triste orgullo de no deberle nada a nadie.