(Edward Hopper)
Si hubiera una promesa entre tú y yo, una cita prorrogada, una luz allá a lo lejos con que poder guiarme; si quedase esperanza -aunque fuese una triste diminuta esperanza-; si alguna vez tus labios hubiesen pronunciado la palabra mortal que yo anhelaba, o algo que me sonara parecido, pienso que aún hallaría razón para aguardarte. ¿Y quién sabe si el trueque de la carne no fue, de alguna forma, una promesa?
De “Alcoba del agua” 2002