V -Del oído

V -Del oído

Se levanta tu voz, se enrosca y se estremece, serpiente y remolino, se enzarza en mis cabellos, sube aún, se engrandece, se enajena en rugido y pierde la noción del trino o la palabra. Eres otro en tu voz. No conozco a ese hombre que grita en el placer, delicioso extranjero que habla lenguas angélicas en una cama impura.

De “Alcoba del agua” 2002