Duérmete, corazón mío, duerme.
Llora, si quieres, un poco, que yo estoy a tu lado. No tengas miedo. Olvida. Cierra los ojos a medida que yo los cierre. Vente. Medita, corazón mío, niño, con aquel meditar de lluvia fina de las postrimerías. El sueño te reclama. Vente.
Duérmete, corazón mío, duerme.
15 de abril de 1943
De “Poemas del alquimista” Galaxia Gutemberg 2002