En la región de los lagos

En la región de los lagos

En aquel tiempo, en el país de los dentistas, -sus hijas mandaban a Londres los pedidos, sus tenazas izaban bien sujeta en bandera una muela del juicio que no tenía dueño-, yo, ocultas en la boca unas ruinas más limpias que lo estaba el Partenón, espía, bandolero, quintacolumnista de una podrida civilización -de hecho profesor de bellas letras-, vivía en un college junto al principal de los Grandes Lagos, adonde me habían llamado a emplear el potro con los adolescentes del lugar.

Todo lo que escribía en aquella época, se reducía sin remedio a puntos suspensivos. Aterrizaba en la cama con lo puesto. Y si me daba por examinar el techo, de noche, en busca de una estrella, ella caía, acorde con la ley del fuego, por la cara a la almohada sin dar tiempo a que yo formulara siquiera un deseo.

_1972

De “No vendrá el diluvio tras nosotros” (Antología 1960-1996)_ Versión de Ricardo San Vicente