Música sueca

Música sueca

K.J.

Cuando la nieve cubre el mar y el crujir del pino deja en el aire más honda huella que el trineo, ¿a qué azul pueden llegar los ojos?, ¿a qué silencio puede caer la voz desamparada? Perdido de vista, ignorado, el mundo exterior ajusta cuentas con la cara, como con un rehén de Mameluco. …así en el fondo del océano fosforescea el calamar, así el silencio se embebe de la entera rapidez del sonido, así ya basta una cerilla para poner el fogón al rojo, así, tras el latir del corazón, el reloj de pared, al detenerse en éste, seguirá andando en el otro extremo de la mar.

1978 De “No vendrá el diluvio tras nosotros” (Antología 1960-1996) Versión de Ricardo San Vicente