No hay sólo andar, también silencio, en tu reloj...

No hay sólo andar, también silencio, en tu reloj…

No hay sólo andar, también silencio, en tu reloj, que además ignora el caminar en círculo. Así en su caja hay gato y hay ratón, nacidos, se diría, el uno para el otro. Tiemblan, escarban, yerran en qué día están, mas sus roer, enredos y trajín constantes apenas se aprecian en un hogar del campo, que suele cobijar cientos de seres vivos. Allí en la razón cada hora se borra y los rostros etéreos de los años perdidos se escapan -más aún si se acerca el invierno, que llena el zaguán de cabras, gallinas, carneros.

1963

De “No vendrá el diluvio tras nosotros” (Antología 1960-1996) Versión de Ricardo San Vicente