A menudo pensé alabar con canciones Tu bondad silenciosa, Tu amoroso cuidado con un alma salvaje Al curar de mil dulces maneras La inquietud y desconcierto del hombre Sonriendo entre lágrimas y del todo entregada.
Mas cuando al escribir levanto la mirada, Ante mí estás sentada tan hermosa Y con muda aflicción, el niño entre los brazos, En tus ojos azules paz y fidelidad infinitas, Y al verte de este modo lo dejo todo - Tal esposa dio Dios a aquél a quien ama!
Versión de Alfonsina Janés