Alma de doncella

Alma de doncella

Profundamente lo he sentido muchas veces, el alma de la joven Para sí misma no nació, sól0 para el amado. Va ahora errante expulsada y perdida, y en secreto Envía bellísimas miradas que, como mensajero, Aquí en la tierra le busquen una estancia. En el bochorno duerme, cubierta sól0 un poco. Mientras duerme sonríe: cálido y plácido es su aliento, Pero sus pensamientos se hallan lejos, de viaje, Y sobre sus mejillas flamea ensimismado fuego. A menudo la caricia del viento levanta el fino velo. Al hombre que por primera vez entonces la despierte, Que antes que ninguno alcance este lugar tranquilo, Abrazará inquieta de alegría y no le dejará ya en toda su vida. Versión de Alfonsina Janés