Ahora que el corazón me duele como nunca...

Ahora que el corazón me duele como nunca…

Ahora que el corazón me duele como nunca, como un espejo, sí, como un espejo herido, como un sol incendiado o las cenizas de sol en la mirada de lo que fue: días de amor como dicen que son en la penumbra los muebles de una alcoba, sus espejos, los cuerpos que reposan en la indolencia de un prado o de una cama. Al pintar iniciamos la creación de la realidad. El tiempo ignora este instante de dicha, este dolor del lienzo que revela el cuerpo que ahora duele tanto porque es tan sólo el cuerpo de un instante. Y está aquí, con nosotros. Como el día del amor en el lienzo, sin ventanas, ni luces, ni paisaje, sólo este hondo dolor, este abrazo que ahora, en el vacío, es una herida, como las sombras que dejan los muertos más queridos en nuestros ojos. Y duele tanto amarles. Y amarla duele más porque está viva y no está aquí y es feliz y ha olvidado mi abandono.

De “Los espejos del mar” 1998